RESIDUOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS, UNA DEUDA AÚN PENDIENTE

Los RAEE, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, son una problemática creciente en todo el mundo. El avance tecnológico, la automatización y los nuevos modos de relacionarnos que trajo la pandemia, provocaron la aceleración en la generación de este tipo de residuos. A modo de referencia, a nivel mundial, el consumo de AEE aumenta a razón de 2,5 millones de toneladas por año.

Estos residuos que son de generación universal, pueden contener materiales recuperables con alto valor de mercado, incluyendo minerales no renovables que, en su proceso de extracción, generan grandes impactos ecológicos y sociales. Al mismo tiempo, contienen sustancias que pueden ser peligrosas. Es por ello que necesitan un tratamiento especial, diferenciado al de los demás residuos.

¿Qué pasa cuando se descarta un AEE?

El RAEE puede seguir varios caminos. El más común, que se da tanto entre consumidores individuales como en pequeñas instituciones públicas y privadas, es el almacenamiento por un tiempo indeterminado, esto ocurre por no saber bien qué hacer con ellos.

Una fracción menor de ese RAEE ingresa, de alguna manera, a un proceso que intenta recuperar materiales o funciones, tanto en circuitos formales como informales; otra parte va directamente a disposición final para su destrucción; y otra parte acaba en la vía pública junto con los residuos sólidos urbanos y llega a los rellenos sanitarios o a los basurales, según el caso.

Consultando el Manual de Gestión de RAEE desarrollado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación encontramos esta infografía que muestra el ciclo de vida de un AEE.

Los AEE están pensados para durar cada vez menos

La aceleración en la generación de estos residuos no es para nada casual. Más bien tiene un claro objetivo económico y de mercado que se esconde detrás del término obsolescencia.

Se considera que un producto es obsoleto cuando ya no puede cumplir las funciones para las cuales fue diseñado, ya sea por agotamiento de su vida útil, por daños, o por innovación tecnológica. Una práctica habitual de la industria eléctrico-electrónica es la de limitar la vida útil de los productos y establecer de manera intencional una fecha de caducidad de un bien de consumo, que obligue al consumidor a renovarlo en tiempos cada vez más cortos. A esto, se lo denomina “obsolescencia programada” y tiene lugar cuando las empresas introducen fallas y desperfectos deliberadamente.

Pero también existe la llamada “obsolescencia psicológica o percibida”, esa que nos invade y es motivada por la publicidad, la moda, el status, que incentiva que un producto se reemplace cuando aún es completamente funcional, por una necesidad de distinción social, asociada al acceso a cierto tipo de bienes. En este caso, los fabricantes suelen cambiar el diseño de sus productos cada cierto tiempo con el fin de provocar en los consumidores la sensación de que tienen productos antiguos y generar la necesidad de recambio.

Y en Argentina… ¿Cómo estamos en la gestión de los RAEE?

Al igual que en el resto del mundo, en la Argentina, la problemática de los RAEE es creciente. El consumo de aparatos eléctricos y electrónicos aumenta, así como su descarte. La gestión de RAEE es mínima y, a pesar de varios intentos, sigue sin haber una ley que los regule. Ante esta ausencia de gestión, algunos RAEE se abandonan en la vía pública. Muchos otros quedan almacenados en hogares, instituciones y pequeñas empresas para llegar de igual forma, después de un tiempo, a rellenos sanitarios y basurales. Otra porción se destruye o incinera como residuo peligroso.

Para describirlo con números, se calcula que, en la Argentina, se generan 465 000 toneladas de RAEE por año. Si se repartiera de manera equitativa por el número de habitantes, equivaldría a decir que cada persona que vive en el país descarta anualmente alrededor de 10,3 kilos de RAEE, casi 25 % más que lo que se generaba hace dos años.

Y como complemento de esta problemática, se estima que, en el país, la gestión formal de RAEE apenas llega a 3 % de lo que se genera, con una cadena de valor desarticulada y heterogénea compuesta por un número reducido de pequeñas y medianas empresas, y algunas iniciativas de la economía social y solidaria, a lo que se suman una diversidad de iniciativas voluntarias y de tipo social.

¿Existen normativas sobre los RAEE en Argentina?

Actualmente hay dos resoluciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible aplicables a todos los residuos especiales de generación universal (REGU), entre los que se encuentran los RAEE. La resolución 189/2019, que generó un mecanismo para simplificar los procedimientos para transporte entre provincias, y la 522/2016, en la que se establecen objetivos, definiciones y lineamientos para el desarrollo de una Estrategia Nacional referida al Manejo Sustentable de estos residuos, que incorpora la responsabilidad posconsumo de los productores (REP).

En la provincia de Santa Fe, se implementó un protocolo para la disposición final de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, (Raee) a través del programa de Sustentabilidad de los Edificios y Oficinas Públicas, cuyo objetivo principal es el consumo sustentable y disposición adecuada de residuos.

En nuestra región, la municipalidad de Avellaneda, Santa Fe, en el 2015 incorporó un Centro de reparación, recuperación y reciclaje de RAEEs, a través de un convenio con las Escuelas N° 451 y la Especial N°2060.

Por su parte la Municipalidad de Reconquista, Santa Fe, hasta el momento no cuenta con un plan de gestión de RAEE, pero en sus declaraciones manifiestan incorporarlo a futuro.

Entonces… ¿Qué podemos hacer con los RAEE?

En primer lugar como siempre se aconseja, REDUCIR su uso, siempre que se pueda.

REPARAR es otra opción, buscar formas de reparar el aparato electrónico o eléctrico para extender su vida útil.

BUSCAR lugares que compren aparatos usados, ya sea para vender o para utilizar sus componentes como repuestos. O acercarlos a los lugares de gestión cercanos.

RECICLAR, si conocemos de electrónica o electricidad tal vez podamos usar algunos componentes para otros fines.

Fuentes:

https://www.argentina.gob.ar/ambiente/economia-circular/manual-raee

https://www.santafe.gob.ar

Facebook: @gobiernodeavellaneda

https://tecnologiaeducativa.abc.gob.ar/

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